Acabamos de arrancar marzo. Si miras a tu alrededor, los gimnasios que en enero estaban a rebosar comienzan a vaciarse, las agendas impecablemente organizadas tienen semanas en blanco y las dietas estrictas han dado paso a la realidad del día a día. Las estadísticas no mienten: para estas fechas, más del 80% de las personas ya han abandonado sus propósitos de Año Nuevo.
En una ciudad con un ritmo tan exigente como Madrid, orientada al rendimiento constante y a la productividad, darte cuenta de que sigues atrapado en la misma “rueda de hámster” que el año pasado genera un pico enorme de frustración. Aparece la culpa, la sensación de falta de voluntad y el temido fantasma del fracaso personal. Pero, ¿y si te dijéramos que este aparente fracaso es en realidad una excelente noticia para tu salud mental? Bienvenido al “Efecto Marzo”.
Para entender lo que ocurre en nuestra cabeza en estas fechas, la psicología humanista de Carl Rogers nos ofrece la explicación perfecta. Esos propósitos titánicos que escribiste el 1 de enero no los diseñaste tú; los diseñó tu “Yo Ideal”. Esta es una versión perfeccionista, tiránica y a menudo irreal de ti mismo, fuertemente influenciada por las expectativas sociales, las redes sociales y la cultura del hiperrendimiento.
Sin embargo, quien tiene que ejecutar esos propósitos de lunes a viernes no es tu Yo Ideal. Es tu “Yo Real”. Es la persona que lidia con los atascos en la M-30 o el metro abarrotado, que soporta la presión de los jefes, que llega a casa exhausta y que necesita descansar. El choque entre lo que te exiges (tu Yo Ideal) y lo que realmente puedes abarcar (tu Yo Real) genera una profunda incongruencia que destruye tu autoestima.
Abandonar esas metas inalcanzables no es un síntoma de pereza o debilidad. Desde una perspectiva humanista, es la rebelión legítima de tu organismo diciendo: “No puedo sostener esta máscara”. Tu cuerpo y tu mente son sabios; cuando el nivel de autoexigencia supera tu capacidad de gestión del estrés, tiran del freno de mano para protegerte.
La frustración que sientes ahora mismo es información vital. Te está indicando que los objetivos que te marcaste no estaban alineados con tus verdaderas necesidades emocionales y físicas, sino con una imposición externa de cómo “deberías” ser.
El fracaso de los propósitos de enero es el escenario perfecto para iniciar un trabajo terapéutico de aceptación. La terapia humanista propone dejar de intentar “arreglarte” a la fuerza, como si fueras una máquina defectuosa, para empezar a comprender qué necesitas de verdad.
En lugar de castigarte por no haber ido al gimnasio cinco días a la semana, la pregunta que debes hacerte es: ¿De qué tengo hambre realmente? ¿Necesito descanso? ¿Necesito poner límites en el trabajo? ¿Necesito tiempo de ocio sin culpa?
Marzo no es el mes en el que fracasas, es el mes en el que se cae la ilusión del perfeccionismo y tienes la oportunidad de reconciliarte con quien eres hoy. Escuchar a tu Yo Real, abrazar tus ritmos y ajustar tus expectativas es el único camino sostenible hacia un bienestar auténtico. Deja que el Yo Ideal se quede en enero; la vida de verdad, con sus imperfecciones maravillosas, te está esperando ahora.
Si te resuena esta forma de entender la psicología y buscas un espacio de terapia en pleno Madrid en el barrio de Chamberí o en formato online, te invito a que hablemos.
Sergio Gómez-Casero de la Vega
Psicólogo General Sanitario
M-40217
Te dejo mi Whatsapp para que puedas escribirme sin compromiso.
Estaré encantado de ayudarte
Accede aquí a mi Whatsapp